
Yo era un paleta, un pobre, insignificante y desgraciado paleta, perdí a mí família y toda la culpa era de Javi.
Javi y yo éramos amigos íntimos desde la infancia, ya que nuestros padres también eran amigos. Fuimos al mismo instituto y bachillerato, él fue a la universidad, en canvio yo no. Yo aconseguí el trabajo de paleta y casualmente Javi era el jefe de la empresa en que yo trabajaba. Todo iba fenomenal, me había casado y ya era padre, hasta que Javi se convirtió en un adicto al casino. Perdía mucho dinero y tenia que pagar muchas deudas. Me pidió varias veces que le prestara dinero, yo se los prestaba y él me los devolvía al cabo de unos dies. Esto no parecía un problema, pero poco a poco me pedía dinero más frecuentemente y tardaba más en devolvérmelo. Suponía un problema ya que con el dinero que ganaba apenas podía sacar a mí familia adelante.
Un día me pidió dinero, pero yo me negué, entonces se enfadó y me amenazó con despedirme, yo entonces no tuve más remedio que dárselo. Desde entonces, mi mujer y yo discutíamos diariamente:
-¡Deja de prestarle dinero, me da igual que sea tu amigo!- decía cada vez que yo le daba la noticia.
-Pero me ha amenazado con despedirme.
-¡Pues te buscas otro trabajo!!
-Para ti es fácil decirlo, pero para mí es muy complicado- le recriminaba.
Fuimos discutiendo día a día hasta que nos divorciemos. Mi mujer se llevó a mi hija y yo me quedé solo. Entonces sentía una tristeza tan grande que decidí matar al culpable: a Javi.
Estuve bastante tiempo pensando en un plan. Me dijeron que se había casado y que estaban en la luna de miel, en ese momento tuve el plan perfecto.
Me informaron de que estaban a las afueras de la ciudad, en una casa estilo chalet. Fui con mi furgoneta varias veces a ver dónde estaban los vecinos y si la calle era transitada. Estaba todo a mí favor, la calle no era transitada y los vecinos más próximos estaban muchas calles abajo. Ese día decidí que lo mataría por la noche. Convertiría su luna de miel en una auténtica pesadilla, tal y como hizo él con mi familia.
Por la noche, fui con mi furgoneta, lo dejé aparcado cerca del chalet, cogí las herramientas necesarias y me dirigí hacía la casa. Me puse guantes por si las huellas dactilares, toqué el timbre y cuando Javi se presentó delante de mí, le golpeé con el martillo que llevaba encima. Cayó inconsciente, pero no muerto, entonces bajó su mujer. Yo me coloqué en una habitación del pasillo y cuando la mujer pasó por delante de mí, la golpeé con un ladrillo. Los 2 quedaron inconscientes, cogí a la mujer y até ladrillos con cuerdas a ambas manos y ambas piernas. Los llevé al jardín y justo cuando Javi despertó, tiré a su mujer a la piscina. No podía subir por el peso que llevaba y murió ahogada. Javi estaba destrozado y yo, disfrutando. No podía pedir ayuda ya que también tapé su boca con celo. Lo dejé de nuevo inconsciente por si intentaba escapar y comencé a cavar con una pala una parte del jardín, suficiente como para meter 2 personas. Tiré a Javi dentro, después me fui a buscar los sacos de hormigón que había en mi furgoneta, y, contemplando su cara de desesperación (ya que se había despertado), le tiré hormigón encima hasta cubrirle todo el cuerpo. La venganza estaba prácticamente acabada, sólo faltaba limpiar los rastros, esperar que se secara el hormigón, cubrirlo con tierra y poner un poco de hierba por encima para disimular la excavación. Pasé toda la noche trabajando y al amanecer me fui.
Escribo ésta historia 37 años después de cometer el crimen, acusaron a Javi de matar a su mujer ya que desapareció interpretando que huyó de la ciudad.
La razón por escribir ésta historia es que cada vez que lo recuerdo me siento fenomenal, y como me estoy haciendo viejo, cada vez recuerdo menos. Lo leeré durante unos días para memorizarlo, después lo quemaré, para que nadie nunca, sepa la verdad.
Yan Liyi 1r A





